sábado, 1 de octubre de 2011

Sabor Amargo.


Diversidad, tolerancia, multiculturalidad, no deberían existir muros ni fronteras. Pero, paradójicamente, todos tenemos al menos un límite, muro o frontera.
Dicho de otro modo; somos muy flexibles, sin embargo hay ciertos aspectos en los que jamás podríamos ceder, o si se lo prefiere somos inflexibles.
A mi, me sucede.

Y mi inflexibilidad es tal, que levanto un muro como el del guetto de Varsovia,pongo postes como los de los campos de exterminio, con alambres electrificados. Y no hay un "pero fijate que no es para tanto..." o "pero no pasa nada...", no señor, SI ES PARA TANTO, Y PASA.

¿Qué queda fuera, o cuál es el punto en el cual me vuelo absolutamente inflexible?
  • RADICALISMOS o ABSOLUTISMOS.
  • DISCRIMINACIÓN de cualquier tipo, ya sea por "raza", religión, orientación sexual, cantidad de divisas, etc.
  • FASCISTAS, NEONAZIS, OPUSDEISTAS.
Siento un rechazo absoluto por estas ideas y modos de vida, no quiero ni puedo adscribir, y no tengo medias tintas o grises para estos ítems. Y si fuera distinto, me sentiría una TRAIDORA hacia los ideales a través de los cuales me fui haciendo, y me seguiré haciendo, todo eso se contrapone absolutamente con mi filosofía de vida.

Sin embargo, yo he construido algunos vínculos importantes en mi vida, con personas que adscriben al menos a una de estas formas de vida.

Lo que sucede es que una cosa son las ideas; otra, las personas. Sin embargo, a pesar de haber construído esos vículos, no puedo evitar en ocasiones que un sabor amargo me venga a la boca.

Anna Donner Rybak © 2011
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