martes, 20 de marzo de 2012

¿Democracia o Anarquía?


Un amigo dice que no le gustan las democracias porque siempre eligen las mayorías, y mi amigo dice que las decisiones de las mayorías no le sirven.

¿Acaso Sócrates no fue condenado a muerte en plena democracia ateniense? 

A pesar de que aunque se crea lo contrario, Sócrates no dejó escrito alguno, aún en los momentos históricos exactos en los que desarrolló y llevó a cabo su trabajo, predominaba la enseñanza oral. Fue un hombre que, sin duda alguna, ha resonado sin cesar en la propia cultura europea. Aunque pueda pensarse lo contrario, parecería que en su mayor medida lo que verdadera y realmente interesa de este filósofo es su muerte, y no sus obras ni su vida. 

Interesa porque, su muerte, según al menos en la interpretación que de ella hace Platón, es una muerte puramente trágica, pero a su vez ejemplar. Trágica por la situación, por cómo sucedió, por cómo fue llevada a cabo; ejemplar por su fuerza… por su valentía. Una muerte que planteó un problema entre la relación del individuo mismo con la sociedad, con su propia existencia, con la justicia, con las leyes. (Para Sócrates era menos importante salvar su vida que acatar las leyes. ) Aproximadamente en el año 399, tres ciudadanos lo acusaron de tres delitos: corromper a la juventud, no respetar a los determinados dioses antiguos de la ciudad, introducir nuevas divinidades.

Lo que sucedió con el desafortunado Sócrates, fue que su doctrina vino a ser la demostración de que el "costumbrismo" y las bases de la democracia ateniense eran (al menos) una contingencia. 

Sin embargo, los postulados de Hume, adscriben al "costumbrismo". 

Hume decía que todo conocimiento derivaba en última instancia de la experiencia sensible, siendo esta la única fuente de conocimiento y sin ella no se lograría saber alguno. Presentaba al hombre como una criatura de costumbres, predispuesto a someterse en silencio al gobierno establecido a menos que se enfrentara a la incertidumbre. Sólo las diferencias religiosas podían desviar al hombre de sus vidas cotidianas para hacerle pensar en política. 

Cuando un acontecimiento sucede tras otro, la mayoría de la gente piensa que una conexión entre ambos acontecimientos hace que el segundo suceda al primero (post hoc ergo propter hoc). 

Hume desafió a esta creencia en su primer libro Tratado de la naturaleza humana y más tarde en su Investigación sobre el entendimiento humano. Se dio cuenta de que aunque percibimos que un elemento suceda al otro, no percibimos ninguna condición necesaria y suficiente entre los dos.

Spinoza tenía una concepción de que la sustancia es la realidad, que es causa de sí misma y a la vez de todas las cosas; que existe por sí misma y es productora de toda la realidad; por tanto, la naturaleza es equivalente a Dios. 

Dios y el mundo, su producción, son entonces idénticos. 

Todos los objetos físicos son los "modos" de Dios contenidos en el atributo extensión. 

Del mismo modo, todas las ideas son los "modos" de Dios contenidas en el atributo pensamiento. 

Las cosas o modos son naturaleza naturada, mientras que la única sustancia o Dios es naturaleza naturante. 

Las cosas o modos son finitas, mientras que Dios es de naturaleza infinita y existencia necesaria y eterna.

Según Spinoza, se puede conocer el mundo, porque el entendimiento, en tanto parte del entendimiento de Dios, es una modificación o "modo" de la misma sustancia divina, entendimiento infinito de Dios, que "piensa" su objeto extenso o cuerpo, de modo que el entendimiento puro puede "aprehender" la realidad, porque el alma, o sea la idea del cuerpo, "replica" lo que afecta a éste cuerpo. La unidad del alma y el cuerpo está justificada por la unidad de la sustancia infinita de la que son sus modificaciones finitas o modos.
Pero, a la vez, Spinoza abrió un tremendo problema para explicar la libertad humana. La anterior distinción de Descartes en tres sustancias le permitió sustraer del determinismo mecanicista, al entendimiento, con lo cual el ser humano mantendría su libertad. El mecanicismo sostiene que todo el Universo está determinado por leyes, por lo tanto cualquier ente que esté dentro de él también estará sujeto a dichas leyes, incluido el ser humano. 

Descartes y Spinoza fueron mecanicistas, pero el primero salvó el problema a través de su postulado de las tres sustancias: el mecanicismo (por tanto el determinismo o ausencia de libertad) sólo afecta a la sustancia extensa o mundo, pero no a la sustancia pensante o entendimiento. Pero, al postular Spinoza una sola sustancia, ¿cómo era posible que existiera la libertad humana, si todo estaba sometido a una inexorable regulación permanente? 

Spinoza acabó afirmando un determinismo (negación de la libertad humana) riguroso, aunque dejó el resquicio de una definición poco alentadora y paradójica de libertad: "la libertad humana aparece cuando el ser humano acepta que todo está determinado; la libertad no depende de la voluntad sino del entendimiento; el hombre se libera por medio del conocimiento intelectual".  

En el campo de la filosofía Spinoza se declaró monista,no creía en la existencia de un dualismo cuerpo-alma. Para Spinoza el hombre era cuerpo y mente, y todo en su conjunto era parte de una sustancia universal con infinitos modos e infinitos atributos, algo que daba lugar a un "monismo neutral". También era determinista, lo que supuso que no creía en el libre albedrío: aseguraba que el hombre estaba determinado por leyes universales que lo condicionaban mediante la ley de la preservación de la vida. Así, afirmaba que ser libre significaba regirse por la razón frente a la sumisión, por ejemplo, a la religión. 

En su Ética demostrada según el orden geométrico hablaba de Dios, del ser humano y del puesto que el hombre ocupaba dentro de la Naturaleza; así, decía  la forma correcta de entender a los hombres; eran una parte más de la Naturaleza y las acciones humanas no se debían analizar con criterios morales, sino como partes necesarias de leyes que regían el Cosmos, existían leyes universales de la Naturaleza a las que los hombres estaban sujetos, por lo que no se podía afirmar que el hombre era totalmente libre. 

Siguiendo este planteamiento encontramos una de sus afirmaciones más importantes y que más problemas le trajo: afirmaba que los valores eran creaciones humanas arbitrarias.

En el tema político, Spinoza reivindicaba la democracia más amplia posible, aunque dentro de ésta no incluía explícitamente a las mujeres, a quienes planteaba si debían tener o no derechos políticos, cosa que no tenía muy clara; finalmente se inclinó por sostener una inferioridad innata de las mujeres, y afirmó que el mejor gobierno era de los hombres. No obstante dejó una puerta abierta al reconocimiento de las mujeres, diciendo finalmente que sí eran iguales a los hombres, que sí podían gobernar, pero que lo mejor era evitar el tema, ya que podía generar conflictos. Según su visión, el fin del Estado era hacer a todos los hombres libres, lo que significaba que el hombre dejaría de ser un autómata.

Aún yo no tengo claro si me sirven las mayorías. Veremos quién resulta finalmente electo presidente del FA. 

Fuentes: Portales, libro "Historias de Filósofos", Wikipedia.

Anna Donner Rybak © 2012
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