El huracán supuso un apocalipsis. ¿Será que la desgracia y
el infortunio han alcanzado a muchos? Sucesos desgraciados e inesperados. ¿Una
persona con mala suerte, sin habilidad y llena de imperfecciones? (Un momento,
todos somos tan perfectos como imperfectos; ¿sabían?) Un gran desastre social,
económico, político. (En la guerra, en la derrota, las pérdidas son muy graves.)
Estoy subiendo a Machu Pichu. Contra la vía del tren y en
toda la ladera de la montaña hay casas contechos de chapa, a medio construir,
cañadas llenas de desperdicios, está todo lleno de basura y cerdos. (La basura
está en todas partes.) Las viviendas son de bloques de barro y paja o de
hormigón, se accede por caminos de escaleras, temprano por la montaña la gente
baja al valle a ganarse la vida. El tren va haciendo zig-zag. Se ven patios,
ropa tendida, mujeres lavando a mano en piletas de hormigón. Yo y el mundo, yo
en las alturas, yo sola. Estoy cansada, parece fácil, pero mi cuerpo da
señales, responde menos de lo esperado. Subo por una escalera de piedra
infinita, descanso, tomo agua y sigo. Yo subí andando, los demás pasajeros del
tren subieron en ómnibus, les tomó veinte minutos, a mí dos horas. Tan pronto
como puedo, entro en las ruinas y comienzo el recorrido a través del tiempo y
del espacio. Imponentes construcciones en piedra, la ciudad tenía la
orientación perfecta. Al entrar por esa puerta siento contacto con los espacios
que son parte de un pasado, de una civilización que no pidió dejar de existir. Las
terrazas para los cultivos, templos, un observatorio astronómico con la
orientación perfecta dada por una piedra que representa la Cruz del Sur. Los
incas dividían al mundo en tres mundos: El mundo de los dioses (un mundo alto),
el mundo de los vivos (un mundo a nivel), y el mundo de la espiritualidad (un
submundo). Trato de imaginar la ciudad en vida, sus habitantes y su
cotidianeidad, su vestimenta, su dialecto, circulando por este espacio, las
ventanas de los muros son muy pequeñas, el vidrio (aún) no existía.
Otra vez en el tren. Mis vecinas son japonesas y no termino
de acostumbrarme a los rasgos orientales, esto es bien prejuicioso, pero me
resultan raras y feas. Además, se durmieron y una de ellas tiene la boca
abierta y chorrea saliva permanentemente, me da asco. Las vecinas del otro pasillo
son mejicanas, aseveran ya haber probado todos los platos típicos peruanos,
inmediatamente pienso: es lógico, tienen donde guardar. Delante de ellas viaja
un matrimonio chileno con dos chicos, ella les cuenta que son de Santiago pero
que se trasladaron al norte. Les cuenta de la vegetación árida y les recomienda
visitar el sur. En lo que va del viaje voy escuchado el español con inmensidad
de acentos. Indudablemente el nuestro resulta muy antipático ante los otros,
que son cantados, las vocales no tan grotescas. Y también inglés, y japonés (es
obvio, no les entiendo nada).
-¿Tú de dónde eres?
-De Uruguay.
-¿De Paraguay?
-No, de Uruguay.
-Yo creía que era lo mismo Uruguay que Paraguay. Fíjate que echaron al
presidente.
-Ya lo sé. Pero no termino de entender cómo sucedió eso.
-A mi me han dicho que ha habido incidentes con unos campesinos que
ocupaban una finca, y que había una orden judicial para desalojarlos. La
policía disparó.
-¿Y por eso lo sacaron?
-Yo he oído que cuando era cura tuvo hijos. ¡Ha violado los
sacramentos! ¡Hicieron bien! Es un hereje.
-Pero hace tiempo que dejó los hábitos.
-Pues chica, no importa, cuando era cura, dejó a muchas mujeres
embarazadas. Tiene hijos por todas partes. Yo estoy contenta porque lo han
sacado. ¿Es un digno representante un ex cura católico que tuvo hijos y no sólo
uno sino muchos? A mí no me importa porqué lo sacaron, no es un buen ejemplo.
-Pero chica, tú hablas como si fueras del Opus Dei. Al fin Venezuela
pudo entrar al Mercosur.
-¿Qué es el Mercosur?
-¿Chica, tú cómo preguntas eso, no eres acaso venezolana?
-Ya sabes, chica, yo no entiendo mucho de política.
-Mira, El MERCOSUR naturalmente, tenía de suspender a Paraguay pero
debía además enviar un mensaje claro a quienes utilizan estos procedimientos
mafiosos para intervenir en el normal desenvolvimiento de la democracia y los
procesos de integración en la región, tanto si se trata de actores locales como
si se trata de grupos de poder internacionales con intereses estratégicos en el
acceso a recursos naturales y la producción de alimentos. A instancias de esa
formidable estadista que es Dilma Rouseff, eso es lo que hizo el MERCOSUR en la
Cumbre de Mendoza. Dilma Rouseff, es la presidente de Brasil, te digo chica
porque tú me has dicho que no estás en la política.
-Tú sabes que en Venezuela sólo se habla de “República Bolivariana”, yo
nunca he escuchado esa palabra rara que tú has dicho, MERCOSUR. ¿Qué es el
MERCOSUR?
- El Mercado Común del Sur (Mercosur), en portugués Mercado Comum do
Sul (Mercosul), en guaraní Ñemby Ñemuha, es un bloque subregional integrado por
Argentina, Brasil, Paraguay (actualmente suspendido por la violación de la
Cláusula Democrática del Protocolo de Ushuaia) y Uruguay. A fines de junio de
2012 se anunció que Venezuela se incorporaría al bloque a partir del 31 de
julio de 2012.Tiene como países asociados a Bolivia, Chile, Colombia, Perú, y
Ecuador. El MERCOSUR necesitaba incorporar a Venezuela (que aspira a ingresar
hace ya muchos años) y la oportunidad POLITICA se abrió ante la acción
irresponsable de un grupo de interés que en la defensa mafiosa de sus
privilegios generó unos hechos que lo posibilitaron. De modo que al mismo
tiempo que se juzgó severamente esas prácticas se envió al mundo un mensaje:
aquí, en el Sur de América, estamos construyendo autonomía, no contra nadie,
pero sin aceptar intervenciones ilegítimas de nadie.
-Mirá, con todo respeto, te voy a decir algo. A mi todo este “latinoamericanismo” me parece populista.
-¿Cómo dices eso si tu presidente aprobó el ingreso de Venezuela al
MERCOSUR? ¿Tú has votado por él? No lo parece. Yo creo, que nunca América
Latina estuvo más cerca de la autonomía de sus pueblos como en este momento. ¿O
tú prefieres la sumisión al Imperialismo Yanqui?
-Mirá, no me gusta la sumisión a la República Bolivariana.
-¡Tú no puedes comparar! Los postulados de la República Bolivariana se
han construido en base a los intereses de los pueblos, el Imperialismo se
constituye en base a los intereses de los capitalistas.
-Mirá, la teoría suena linda, pero no es tan así.
-¡Yo no vuelvo más al Uruguay! Vivo en Australia, de niño un día mis
viejos nos despertaron a mi hermano y a mí, y salimos en silencio. Un auto nos
esperaba y nos llevaron al aeropuerto. Llegamos a Suecia. Me discriminaron por
sudaca, los suecos son fríos, no había asado, no había guitarras.
-¿Y nunca, nunca más quisiste volver?
-¡Ni loco! No se ofenda nadie en este tren pero jamás van a progresar, porque
se quedan en “la chiquita”, no piensan en un todo, piensan en partes. ¡Nunca
van a ingresar en el Primer Mundo! ¡Jamás! Me irrita escucharlos. No cambiaron
nada. Yo me fui hace 40 años, y siguen igual. El mundo avanza, y América Latina
es tercermundista.
-¡Tú eres un soberbio, chico! ¿Qué te has creído? ¿Y qué haces en este
tren visitando Machu Pichu si está en tu América Latina tercermundista? ¿Por
qué estás aquí? Pues ve a la Polinesia, a Bali, que te quedan más cerca de donde
tú vives. La alianza entre Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela, Paraguay y
los demás países de Sudamérica es absolutamente esencial para que los recursos
energéticos y naturales de la región, administrados inteligentemente,
constituyan una base sólida para asegurar las inversiones necesarias a efectos
de consolidar la sustentabilidad de un modelo de desarrollo que apueste a algo
más que a la producción de materias primas. Lo que está ocurriendo con el
proceso de integración regional es que se está refundando precisamente para dar
respuesta a estos nuevos escenarios que plantea, como muestra la crisis de
Europa, severos desafíos geopolíticos y políticos. Todas las regiones del mundo
están sufriendo desafíos de cambio, pues las economías que no sean
suficientemente competitivas para dar satisfacción a la preservación de alguna
forma de estado de bienestar padecerán severas crisis que pueden incluso poner
en duda su viabilidad como estados nacionales. Parece poco oportuno en un
contexto así discutir a los gritos y menos aceptar palos en la rueda de
mezquinos y pequeñitos o de monstruosos y poderosos grupos de poder.
- ¿Y qué va a hacer América del Sur? ¿Qué puede hacer América del Sur?
¿Existe América del Sur? ¿Vale la pena que exista?
- La suspensión de Paraguay, el ingreso de Venezuela al MERCOSUR, esto
es, el inicio del proceso de refundación de la integración sudamericana con la
cual se aspira a dar respuesta a los desafíos que plantea el nuevo escenario
mundial.
-¿Tú también eres uruguayo?
-Sí. Una supercomputadora que el gobierno de Estados Unidos le
encomendó a IBM ya sabe el futuro de CONAPROLE, la principal empresa de producción
láctea uruguaya. Naturalmente, sabe más. Sabe qué economías van a ser lo
suficientemente competitivas para generar niveles de riqueza suficientes para
propiciar desarrollo y estabilidad en todos y cada uno de los estados nación o
bloques regionales del mundo. Lo sabe ciertamente en hipótesis de máxima o de
mínima y no con el cien por ciento de certeza, pues no puede medir todos los
imprevistos, un terremoto, una guerra civil, etcétera, pero lo sabe
esencialmente. Y lo saben también Alemania y China, que tienen sus propias
computadoras y científicos y analistas anticipando los escenarios del mundo por
venir en todas y cada una de las regiones, sectores de la economía, y disputas
previsibles.
-¿China? ¿Alemania? ¡Los chinos y los alemanes no saben que Uruguay y
Paraguay son dos países distintos! ¡Los australianos tampoco! ¡Andá!
-¡Como consecuencia de ello pasan otras cosas en el mundo! Comienza
también a detenerse el “dejar hacer” en relación a dónde las empresas
industriales producen, lo que implica un cambio radical respecto a cómo venía
desenvolviéndose la mundialización de la economía. Esto no implica que las
grandes empresas industriales dejen de procurar ubicarse en territorios en los
cuales el costo de mano de obra sea más barato pero presupone una revisión de
ese proceso, anticipándose al momento en el cual, dentro de unas décadas, la
diferencia entre costos de producción y costos de logística (traslado de las
mercancías por el mundo) ya no resulte tan diferente en términos de
rentabilidad. En Estados Unidos se está desarrollando un fuerte proceso de re –
industrialización sobre la base de una política monetaria que esa potencia es
la única que cuenta con la solidez institucional suficiente para implementar. El
dólar es y seguirá siendo por mucho tiempo la moneda más confiable por la
calidad y confiabilidad de las instituciones americanas y también por la
eficiencia de la política norteamericana consecuencia de esa misma calidad
institucional. Para tomar una decisión, Europa tiene que convencer a las elites
de siete u ocho estados nacionales mientras que el Presidente de Estados Unidos
apenas tiene que hacer seis o siete llamados por teléfono. Esto parece
intrascendente, pero no lo es cuando las decisiones hay que tomarlas en pocas
horas. El primer ministro chino no visita América del Sur si no es por una
razón muy poderosa: asegurarse una presencia decisiva en la zona del mundo con
mayor capacidad de producción de alimentos. El ministro de Relaciones
Exteriores alemán no visita Paraguay por otra razón que esa misma preocupación.
No es casual que el Primer Ministro británico admita la posibilidad de realizar
un referéndum para decidir sobre la continuidad de esa poderosa nación en la
Unión Europea. No es casual que Alemania comience a ceder por vez primera
algunas posiciones en la búsqueda de soluciones a la crisis del “euro”, que es
en realidad una crisis de competitividad de la mayoría de los países de Europa
en relación con la propia Alemania, Estados Unidos, China, Brasil e India. No
es casual qué el MERCOSUR y la Unión Europea protagonicen un proceso de
refundación de sus respectivas ingenierías político – jurídicas y económicas de
integración, que comience a revisarse la tendencia aperturista al libre
comercio, que se agudiza la crisis de la deuda – un país que gasta más de lo
que genera agrega un costo a sus empresas, pierde competitividad-, nada es
casual. No es casual que las transformaciones que se vienen en Europa impliquen
la concesión de soberanía de un modo absolutamente revolucionario si se toma en
consideración que quienes ceden a entidades supranacionales la capacidad de
tomar decisiones sobre su economía, sus gastos, sus formas de financiación son
países como ¡España e Italia!
No es casual que Alemania y Rusia consoliden una alianza con base en principio en una empresa de comercialización de gas para cuya concreción se creó una institución presidida por el antecesor de Merkel, el ex canciller socialdemócrata. No es casual que China y Japón deciden iniciar el intercambio de bienes y servicios en sus propias monedas. No es casual que Francia, Italia y España inicien un proceso de acción común ante la crisis europea. ¿Cuánto tiempo más puede Alemania seguir beneficiándose de la crisis de deuda de los países menos sólidos, (sus empresas compran a sus competidoras dentro de Europa a precio de saldo) sin que la crisis afecte la capacidad de beneficiarse del mercado cautivo al que sus empresas le venden los productos industriales, autos, electrodomésticos, tornillos si de seguir la crisis se reducen significativamente los consumidores y por tanto la situación comienza a afectar a sus propias empresas? Apunto al pasar que las empresas a precio de saldo que durante la crisis no compraron los alemanes las compraron empresas chinas… Ante estas realidades, estas transformaciones, aquí apenas fragmentariamente enunciadas, algunas coyunturales, otras estructurales ¿qué va a hacer América del Sur? ¿Qué puede hacer América del Sur? ¿Existe América del Sur? ¿Vale la pena que exista? ¿No te parece que sí vale la pena?
No es casual que Alemania y Rusia consoliden una alianza con base en principio en una empresa de comercialización de gas para cuya concreción se creó una institución presidida por el antecesor de Merkel, el ex canciller socialdemócrata. No es casual que China y Japón deciden iniciar el intercambio de bienes y servicios en sus propias monedas. No es casual que Francia, Italia y España inicien un proceso de acción común ante la crisis europea. ¿Cuánto tiempo más puede Alemania seguir beneficiándose de la crisis de deuda de los países menos sólidos, (sus empresas compran a sus competidoras dentro de Europa a precio de saldo) sin que la crisis afecte la capacidad de beneficiarse del mercado cautivo al que sus empresas le venden los productos industriales, autos, electrodomésticos, tornillos si de seguir la crisis se reducen significativamente los consumidores y por tanto la situación comienza a afectar a sus propias empresas? Apunto al pasar que las empresas a precio de saldo que durante la crisis no compraron los alemanes las compraron empresas chinas… Ante estas realidades, estas transformaciones, aquí apenas fragmentariamente enunciadas, algunas coyunturales, otras estructurales ¿qué va a hacer América del Sur? ¿Qué puede hacer América del Sur? ¿Existe América del Sur? ¿Vale la pena que exista? ¿No te parece que sí vale la pena?
-Todo lo que dijiste está bien, pero igual yo sigo pensando que todo
este “latinoamericanismo” me parece
populista. Esta América Latina rayando la frontera del populismo, me tiene
indignada. Si digo “MEMORIA” y es por los desaparecidos de la dictadura causa a
la cual adscribo totalmente no se confundan, salen todos los androides a
manifestar “POR LA MEMORIA, POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA”. Se puede hablar de
los desaparecidos en las dictaduras, pero de los Muertos de la Amia, después de
18 años, el manto de oscurantismo que se ciñe sobre los CULPABLES sigue ahí,
inamovible, y nadie alza sus voces. Mejor dicho, nadie no. Las únicas voces que
se alzan son la de los deudos, y la de la Colectividad Judía. ¿El Resto? Aquí
no ha pasado nada señores. O quizá… “Hay que dar vuelta la página…” “Hay
que dar vuelta la página” es lo que dijo el Doctor cuando aprobó la Ley de
Caducidad en 1986.
-¿Qué Doctor, chica?
-El primer presidente luego de la dictadura, el Doctor Julio María
Sanguinetti. Aprobó la Ley de Caducidad diciendo que no se castigaría ni a los “sediciosos”
ni a los milicos.
-Pero chica, ¿tú hablas del MLN? ¡Esa gente ha matado civiles
inocentes!
-Sí, pero “esa gente” aguantó palo, tortura, y muchos murieron. En
cambio los genocidas de estado están tan tranquilos. ¡Todavía en Uruguay no se
define juzgarlos! ¡Es una vergüenza! “Hay que dar vuelta la página” es
lo que dijo el Doctor cuando aprobó la Ley de Caducidad en 1986. A todos nos cayó
como una patada en el hígado. Nuestros primeros instintos fueron ir a buscar al
Doctor, y sacudirlo, darle un palo por la cabeza o gritarle “Hijo de Puta”.
¿Por qué no existe la misma reacción ante el “hay que dar vuelta la página” de
los atentados de la Embajada de Israel, y la Amia? ¿Tendré que ser tan
malpensada para concluir que como eran objetivos judíos, eso no le importa a
nadie?
-¡Ustedes, siempre victimistas! Chica, ustedes me tienen harta. ¡Si son
unos avaros! ¡Son capitalistas! ¡Son los dueños de multinacionales! Chica y tú
me hablas de eso.
El tren está
entrando en Cuzco. Ni me di cuenta de que pasaron cuatro horas.
Anna Donner Rybak ©2012
(Los comentarios de política y economía de América Latina
están tomados de http://gerardobleier.blogspot.com/)