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lunes, 25 de febrero de 2013

Gato encerrado.


No se puede tapar el sol con un dedo y el pueblo no masca vidrio. EL PUEBLO, ese colectivo tan necesario está siendo ninguneado, vilipendiado. Y sin EL PUEBLO no hay votos, no hay gobiernos, no hay confianza.

Indignación es la palabra. Nada han aprendido los gobernantes. Porque esto no tiene colores. Nada de que los de izquierda “son buenos” y los de derecha “son malos”, que miserias humanas están cada vez más a la orden del día, derechas, izquierdas, todas.

Por quién se está tomando al CIUDADANO COMUN.

Con argumentos tan tibios como falaces han salido a “justificar” el traslado de la jueza Mariana Mota; “es tan competente como la que vendrá”, como si EL PUEBLO mascara vidrio, y no tuviera capacidad de razocinio.

Ya el pasado año, cuando Lucía Topolansky, nada más ni nada menos que nuestra primera dama, nada más ni nada menos que padeciente directa de torturas, dijo “A los pobres viejitos torturadores no los vamos a mandar presos”, o algo por el estilo, la cosa pintaba muy escatológica.

Ocasión sumamente propicia para que la oposición, con su discurso tibio, falaz, y grandilocuente, siendo el padre de la Ley de Caducidad el crápula Dr. Julio María Sanguinetti, ejerciendo la presidencia de la república en el primer período después de los años negros de dictadura, quien ahora parece estar “de acuerdo” con los procedimientos de quienes nos gobiernan.

Cosa de locos.

¿Desde cuándo la causal DDHH, uno de los principales desafíos de los gobiernos de izquierda, comienza a recibir trabas (desde el corazón del gobierno) y desde cuándo un gobierno de izquierda puede estar de acuerdo con el Dr. Sanguinetti, cuya Ley de Caducidad regaló un generoso y divino tiempo para que los tiranos asesinos, terroristas de estado, mueran tranquilos en la paz de sus respectivos hogares?

¿Cómo Topolansky se “apiada” de ellos? No es posible. Naturalmente no es posible.

Como para todo, una causa hay, es a estas alturas más que obvio que dentro del gobierno hay uno o varios que han hecho “tratos con el Demonio”, y entonces urge hacer tiempo (del mismo modo que el Dr. Sanguinetti) para salvar su imagen.

¿Cómo se puede comprender que Huidobro se “haya dado vuelta como una media”? Sí, el mismísimo Huidobro, que testimonió junto a Mauricio Rosencoff en “Memorias en el Calabozo”.

Como desde las épocas de las cacerolas, allá por 1983, el pueblo tiene todo su derecho a manifestarse y salir a las calles, así que la convocatoria es hoy, a la hora 18, para que todos sepan que es un error gravísimo SUBESTIMAR LA INTELIGENCIA COLECTIVA.

Anna Donner Rybak ©2013

martes, 18 de diciembre de 2012

Quiero pelear.


¿Según la doctrina que exalta la superioridad de la propia raza frente a las demás? ¿Según un sentimiento de rechazo hacia el diferente? ¿Según la casta o linaje? ¿Según cada uno de los grupos en que se subdividen algunas especies zoológicas? Según los animales.

Tania Ramírez salió como todos a festejar fin de año con sus compañeros de trabajo del MIDES y cuando se retiraba del lugar intentó parar un taxi que se detuvo muy por delante de ella del que se apoderó un grupo de mujeres mientras decían: “No te pararon por negra sucia, pasate la planchita”. Ramírez preguntó porqué decían lo que decían. “¿Querés pelear?”, fue la única respuesta que obtuvo. “No, no quiero que me insulten”, respondió. La consecuencia inmediata fue que las mujeres bajaron del taxi y una le propició un cabezazo.

Y por supuesto nadie hizo nada. Ni el taxista, ni los guardias de seguridad de Azabache (tal era el boliche), ni los cuida coches que siempre están pidiendo la monedita por cuidar cosas, y acá no cuidaron no a un coche sino a una persona, ni la gente que estaba saliendo del lugar.

¿Aparheid en Uruguay?

El apartheid fue un régimen de segregación racial implantado en Sudáfrica por colonizadores neerlandeses bóer o afrikaner, como parte de un régimen más amplio de discriminación política, económica, social y racial, de la minoría blanca de origen europeo sobre la mayoría negra aborigen, derivado a su vez del colonialismo. La palabra apartheid en afrikaner significa "segregación".

El apartheid propiamente dicho se inició en 1948 con la toma del poder por parte del Partido Nacional. Este partido decidió implantar un régimen racista que consolidara el poder de la minoría blanca e impidiera el mestizaje de la población. Con ese fin sancionó en 1949 la Ley de Prohibición de Matrimonios Mixtos No 55/49, que prohibió los matrimonios de personas consideradas "blancas" con personas consideradas "no blancas". Al año siguiente la separación sexual de los habitantes, según el tono de piel, se completó con la Ley de Inmoralidad No 21 de 1950, que reguló la vida sexual de los ciudadanos, prohibiendo la "fornicación ilegal", y "cualquier acto inmoral e indecente" entre una persona blanca y una persona africana, india, o de color. Estas normas implantaron lo que se conoció como "pequeño apartheid".

El gobierno del Partido Nacional profundizó las leyes de segregación para dar paso al "gran apartheid", el cual involucraba también la separación espacial de la los habitantes, según las características étnicas con las que habían nacido.

La imposición del apartheid llevó al Congreso Nacional Africano (ANC), formado por sudafricanos "negros", a desarrollar un plan de resistencia que incluía la desobediencia civil y marchas de protesta. En 1955 en un congreso llevado a cabo en Kliptown, cerca de Johannesburgo, varias organizaciones opositoras, incluyendo el ANC y el Congreso Indio, formaron una coalición común que adoptó la Proclama de Libertad, con el fin de establecer un Estado sin discriminación racial. Las luchas antirracistas fueron severamente reprimidas por el régimen bóer, incluyendo matanzas y detenciones masivas. Entre los líderes negros detenidos se encontraba Nelson Mandela que permaneció preso durante 27 años (1963-1990).

¿Aparheid en Uruguay ? No. Mediocridad, imbecilidad y asco.

La clasificación de las personas como perteneciente a una u otra raza ha sido ampliamente usada y aún lo es para mantener a grupos humanos en situación de sometimiento, a condiciones de vida de opresión, ignorancia y dependencia, y acusar a estos grupos de ser inferiores cuando solo son víctimas y no causas del problema. Así mismo esta clasificación se usó y se utiliza para mantener la posición de mayor poder de otros grupos dentro de la escala social, estableciéndose un círculo vicioso de retroalimentación entre estatus socioeconómico y pertenecía a ciertas "razas." Este mecanismo se alimenta a sí mismo y se tiende a perpetuar ad infinitum hasta que sobrevengan cambios inevitables en la sociedad.

“Yo no tengo nada contra los negros, fijate que hasta ¡tengo un amigo negro!”
“Yo no tengo nada contra los homosexuales, incluso soy muy amigo de uno”

¿Uno anda diciendo que no tienen nada en contra de los heterosexuales y que incluso tiene amigos heterosexuales? ¿Uno anda diciendo que no tiene nada en contra de los blancos y se vanagloria de tener a uno como amigo? NO.

Peor el remedio que la enfermedad, tan magnas y exiguas frases son a las que acude el colectivo mediocre vestido de solidaridad.

Y, no menor es esta pregunta disfrazada de ingenua pero atroz, tan atroz:

“¿Vos te casarías con un negro?”

Hay que ser imbécil para preguntar eso. Que el amor no tiene colores. Con quien jamás me casaría ni tan siquiera le daría el beneplácito de salir a tomar un café en con el nabo que profiere semejante pregunta.

La gente en el afán de hacer culto a lo “fashion” (quizá para que los igualen a Brad y Angelina que adoptan niños “raros” como negros o coreanos), viste tanta solidaridad que empalaga. Pero una vez puertas adentro ahí salen esos sentimientos repugnantes que muchos tienen hacia las minorías: los negros, los peruanos, los coreanos, los homosexuales.

En Uruguay está lleno de mediocres, y uno de los motivos que hacen la razón de la vida del mediocre es el ODIO al que cree inferior.

Por eso no sorprende que un grupo de féminas mediocres, en el afán de realizar un “acto heroico” y salir en todos los diarios haya protagonizado el despreciable incidente.

La gente es racista. Ya no creo que sea Uruguay, el hombre es racista. Claro que no lo dice porque eso no es “cool”, pero claro que es racista.

Racista, materialista, sectario.

Todo eso y mucho más, forma parte de la lamentable condición humana.

¿Según la doctrina que exalta la superioridad de la propia raza frente a las demás? ¿Según un sentimiento de rechazo hacia el diferente? ¿Según la casta o linaje? ¿Según cada uno de los grupos en que se subdividen algunas especies zoológicas? Según los animales.

Anna Donner Rybak ©2012

lunes, 13 de agosto de 2012

De locos.


Ya resultaba indignante el pedido de libertad anticipada para Pablito Goncalvez. ¿Por qué un desgraciado malnacido que se dio el lujo de asesinar a tres personas (registradas) y quién sabe a cuántas más (no registradas) puede tener DERECHO de salir “como Perico por su casa” y “aquí no ha pasado nada” y (si se me permite la redundancia) NO PASA NADA?

De locos.

Como respuesta a tal infamia, los amigos de una de las víctimas (la salteña María Victoria Williams), mediante un gran poder de convocatoria, lograron una movilización en Salto en un acto en el cual se leyó la siguiente proclama:
“Nuestro Teatro Larrañaga ha sido testigo de muchos acontecimientos sociales, políticos, religiosos, festivos, conmemorativos. Es utilizado por muchos sectores de la sociedad como lugar de encuentro. Se han hecho muchos festivales, obras, encuentros, pero quizás esta sea la primera vez en su historia que junta a muchas personas con un fin como el que nos une a todos los acá presentes.

Somos un grupo de ciudadanos unidos por un sentimiento en común y con el objetivo compartido de dar a conocer al resto de la sociedad uruguaya nuestra opinión con respecto a un tema concreto. Podríamos definir nuestro sentimiento común, no como de reclamo de justicia, sino como un reclamo de que no se cometa una enorme INJUSTICIA.

Días pasados, nos enteramos por diferentes medios de comunicación que los abogados del múltiple asesino, Pablo Gonçalvez, tendrían la intención de presentar ante la Justicia un pedido de excarcelación de este delincuente, quien hace 19 años está cumpliendo una pena que en su totalidad es de 30 años. En estos días también se informó que luego de dos pericias y una audiencia, la Suprema Corte de Justicia estaría en condiciones de decidir si permanece en prisión o se le otorga la libertad anticipada.

Su delito fue haber dado muerte a tres jóvenes mujeres, una de ellas, María Victoria Williams Sanz, perteneciente a una familia de profundas raíces salteñas y muy querida no solo en este departamento sino también en Montevideo donde estudiaba y trabajaba cuando fue asesinada.

No motiva esta expresión pública ninguna valoración jurídica, ya que no queremos ni nos corresponde entrar en este aspecto, pero si nos sentimos profundamente consternados al ver como se puede dejar en libertad a una persona que ha coartado la vida de tres jóvenes muchachas, las cuales hoy serían, con toda seguridad, mujeres de trabajo y familia.

Consideramos y estamos convencidos que su liberación sería una de las injusticias más grandes que se podrían cometer en nuestro país.

Sabemos que la ley uruguaya permite que este múltiple asesino solicite su libertad, pero nosotros, como integrantes de nuestra sociedad uruguaya, valoramos que no debe accederse a este pedido.

La capacidad de engaño de Gonçalvez, su simulación y falsedad fue lo que utilizó para que las tres jóvenes cayeran en su trampa. Esto fue apreciado y considerado en la sentencia. Hoy está utilizando esa misma capacidad de engaño, simulación y falsedad para presentarse como un ser que se puede reinsertar en la sociedad. No caigamos nuevamente en su trampa.

El daño que causó a tres familias con su accionar es enorme e irreparable. No hay años de cárcel que puedan devolver la vida de María Victoria Williams, Ana Luisa Miller y Andrea Castro, pero si pueden servir como ejemplo para que en nuestra sociedad no vuelvan a suceder casos similares.

Consideramos que sería muy perjudicial para una sociedad que está enfrentando un momento de profunda inseguridad, que un múltiple asesino quedara libre antes de cumplir su pena.

Esta manifestación no es motivada por un sentimiento de venganza, pero si por la necesidad de que no se cometa una enorme INJUSTICIA.

Sabemos que además de los que hoy estamos presentes, son miles los uruguayos que piensan igual que nosotros. Sabemos que al igual que hace 19 años atrás, la sociedad uruguaya se sentiría muy afectada si se concreta la liberación de este personaje.

Hoy estas tres jóvenes, con toda seguridad serían esposas y madres. Por eso, los crímenes no solo fueron hacia sus víctimas, sino que con sus actos, este personaje, cortó tres familias, impidió que hoy haya hermanos disfrutando de sus hermanas, padres de sus hijas, tíos disfrutando de sus sobrinas, abuelos de sus nietos, amigos de sus amigas y especialmente estas tres mujeres disfrutando de las familias que habrían formado.

Hoy nos acompañan en esta Plaza hermanos y familiares de Ana Luisa Miller, una licenciada en historia y docente de 25 años que vio truncada su vida y proyectos. Agradecemos profundamente su presencia, sintiendo su dolor también como nuestro, porque hoy todos somos víctimas de esta persona, y todos estamos unidos por la misma causa.

Quienes conocimos a María Victoria sabemos que ella sería hoy, una madre ejemplar y una excelente comunicadora social, carrera que cursaba. Una mujer que día a día construiría una mejor sociedad, con valores cristianos y en paz, los mismos valores que tenía cuando se fue.

Todo esto sería así, si no existiera un ser que hoy pretende quedar libre. Todo esto no pudo ser porque una persona se tomó para sí la potestad de cortar la vida de tres mujeres.

Los crímenes no fueron hace 19 años...siguen siendo hoy en día. Las ausencias siguen siendo ausencias, los dolores siguen igual que el primer día y los proyectos de vida nunca se van a poder concretar.

Por este motivo, es que hoy pedimos y reclamamos que, como hace 19 años se pudo hacer justicia, hoy no se cometa una enorme injusticia liberando a este personaje socialmente despreciable. La justicia uruguaya no puede dar esa señal a la sociedad.

Hoy pedimos con fuerza, seguridad y claridad que no se cometa INJUSTICIA y que se mantenga en prisión a este múltiple asesino.  Por la memoria de las tres jóvenes mujeres y en especial por nuestra MARIA VICTORIA WILLLIAMS SANZ, nos oponemos a la liberación de su asesino. El pueblo salteño en particular y el uruguayo en general así lo reclaman
”
Pero lo que ya excede todos los límites de respeto y se transforma en una burla hacia toda la sociedad en su conjunto es la “preocupación” por lo que le pueda suceder a Pablito Goncalvez una vez fuera de la cárcel, pobre criatura angelical, puesto que muchos ante tanta impunidad dijeron que si Pablito sale, “será boleta”.

O yo estoy un tanto “trastornada” o … ¿hay gente “preocupada” por un reverendo hijo de puta que mató “ad gadium” y para colmo va a salir antes de los veinte años, porque lo quieran linchar?  (Pobre criatura angelical…)

Me resulta una tomadura de pelo que exista gente “preocupada” por un tipo que no es una persona, lo siento, yo considero que Pablito Goncalvez no pertenece al conjunto de “personas”, sino al conjunto de “cosas horribles”, y lo que le pueda pasar a una cosa horrible no me mueve ni un pelo.

Es más, si es una cosa horrible y la tiran “a la basura”, me voy a alegrar.

Pero parece que Jorge Pereira Shurmann (abogado defensor del crápula homicida) no piensa lo mismo que yo.

Pereira Shurmann está tan acongojado por la seguridad del “angelito de Dios” que va presentar una denuncia en Delitos Complejos porque tiene miedo que a Pablito Goncalvez le “pase algo”.
La situación tiene como origen la INDIGNACION. Muchos fueron quienes expresaron una profunda indignación en las redes sociales ante la libertad anticipada del malnacido y el deseo de “tirarlo a la basura” con sus propias manos. (¿Acaso una cosa horrible puede esperar algún destino diferente?)
El director de Delitos Tecnológicos del Ministerio del Interior, Gabriel Lima, dijo que se están investigando las amenazas contra Goncalvez en las redes sociales confirmando que sí se presentó una denuncia al respecto. "Antes las personas quizá se congregaban frente a la cárcel a manifestar su indignación o insultar, hoy en día tienen la herramienta de las redes sociales, mucho más masiva se estudiará el caso como el de cualquier hijo de vecino. Cuando hay amenazas o se incita a alguna clase de movida que puede implicar un delito contra esa persona ahí sí hay que investigar”
¿Pablito Goncalvez es cualquier hijo de vecino? ¿Será que realmente estoy trastornada? ¿Cómo es que el Ministerio del Interior invierte tiempo y energías en defender a un malnacido mientras que otros malnacidos siguen atentando contra vidas inocentes?

De locos.

O vaya uno a saber.

Anna Donner Rybak © 2012

jueves, 28 de junio de 2012

¿Por qué existe este día?

Si no existieran la discriminación, la homofobia, los curitas que levantan su dedito inquisidor, los ignorantes que diagnostican el ser homosexual una enfermedad, si no existieran todas estas cosas no existiría un día de reivindicación.

Pero, vivimos en un mundo "injusto" (por decirlo de manera elegante) donde importa más el "ser para los otros" que el "ser para mi".

Un mundo de hipocresía, de rótulos, nadie se salva.

Pero ciertas minorías la tienen mucho pero mucho peor que otras. Es el caso de los homosexuales.

La tienen tan complicada, para empezar, revelación en la familia, si no tienen la suerte de que sea una familia tolerante, se le dice "me das asco", "no sos más mi hijo", "no te quiero ver nunca más".

Pasa, claro que pasa. PRIMER ESCOLLO.

Señalarlos como degenerados, pervertidos, insanos, ser degradados... muchos no salen del closet porque no lo soportan, viven en secreto su opción, muchos salen y soportan las burlas, los agravios como "puto", etc, o peor: "No te me acerques, que me vas a contagiar".

Una denigración VIL, CRUEL, PERVERSA, que sigue ahí, seguramente hoy todos se visten de solidarios, pero llegará mañana, y habrá millones de personaas que seguirán en la misma, porque hay otro flagelo peor: LA HIPOCRESÍA: "Yo no tengo nada contra los homosexuales, fijate que hasta ¡tengo un amigo homosexual!".

¿Por qué se atreven a juzgar algo tan INTIMO como lo es la vivencia de la sexualidad?

Es como si alguien dijera: "X grita mucho en la cama", "Y usa lencería", "Z gusta de la onda sado", se supone que en materia de sexo no hay nada escrito, mientras NO SE ABUSE DE NADIE, mientras los involucrados estén de acuerdo, ¿Por qué otro de afuera se involucra?

¿Quién se ha creído que es para meterse en una cama ajena?

Juzgar la homosexualidad es eso, meterse en una cama ajena.

Porque no tengan que existir viajes, hoteles, barcos, para gays, porque sean vistos como personas, como tú, como yo, como todos quienes leen esto, ¿acaso te piden a tí que seas homosexual? Entonces, metete en tu cama y deja las ajenas. Y si no tienes a nadie allí, ¡sal a buscarlo!

NO A LA DISCRIMINACIÓN, NO A LA HOMOFOBIA, NO A LA IGNORANCIA, ojalá que en un futuro ya no exista más el 28 de junio, en un mundo donde las diferencias sean respetadas y toleradas.

28 DE JUNIO. ¡NO A LA HOMOFOBIA, NO A LA DISCRIMINACIÓN, SI A LA DIVERSIDAD Y A LA TOLERANCIA!

Anna Donner Rybak.

lunes, 23 de enero de 2012

Indignados Silencios Elitistas.


Tiempos de indignación vivimos e indignados estamos. 

Pero hay indignados e indignados. 

Existe una mayoría selecta que se destaca mediante todos los escenarios posibles de denuncias: pancartas, quema de objetos, vestimentas de determinado color, hambrientos "Por huega", etc. 

La indignación adquirió  una vasta gama de colores, y tal cuestión es harta positiva;  nunca está de más denunciar y menos de más está (aún) el ingenio de la denuncia. Lo que (por el contrario) está de menos es el Elitismo en la denuncia. 

La sigla "DDHH" es fiel representante de lo urgente, lo vital, lo significativo, lo trascendental, y esta premisa debería se considerada por todos y cada uno de los que la citan. Sin embargo, hay "silencios que matan". 

No hay justificación alguna para la alarmante situación en que viven las mujeres en muchas teocracias islámicas.  Resulta penoso que un porcentaje ínfimo alce la voz ante la escoria humana que decide quitar la vida a una mujer a pedradas estando en pleno siglo XXI, pero como existe un demonio llamado macho que decide en un lugar en el mundo que su esposa tiene que morir, esa mujer muere y nadie, ¡nadie! lo condena. ¿Por qué? Porque él lo dice. Y punto. La palabra del demonio tiene un valor agregado descomunal, y nadie osa decir nada. Pero el nadie abarca al "nadie" de ese lugar, y también al "nadie" como colectivo mundial. 

Resulta entonces oportuno preguntar ¿dónde están los solidariamente indignados denunciando estos atropellos? ¿Por qué nunca se condenan con la pertinente vehemencia tales insucesos? 

Existe una desmedida lista de comportamientos que son pasibles de percibir "sanciones".

En Arabia Saudí una mujer iba conduciendo su automóvil cuando fue arrestada por la policía, y fue condenada a diez latigazos por contravernir la norma que prohibe a las mujeres conducir.  Pocos días después los medios difundieron la noticia de que el propio monarca saudita le había concedido el indulto. Cuando fue interrogada, la mujer dijo que conducía su auto porque no tenía a disposición otro medio de transporte público ni privado y necesitaba ir al hospital, y se confirmó que la mujer fue notificada a la condena de los latigazos.

En Nigeria una mujer de 30 años en 2001 fue condenada por un tribunal islámico a morir lapidada por cometer adulterio. Pocos meses después la misma sentencia cayó contra otra nigeriana. Ocho años después, en Irán también se ejecutó a una mujer por lapidación y su origen es desconocido. La lapidación, es una forma arcaica y cruel de aplicar la pena de muerte que pervive en los albores del siglo XXI y sólamente contra las mujeres: "La lapidación es una práctica que se encuentra en la antigua tradición islámica como método de ejecución".

La condena de lapidación por adulterio está prevista en un cúmulo de países: Irán, Pakistán, Sudán, Yemen, Emiratos Arabes, NIgeria e Indonesia. 

Uno de los pocos testimonios directos que se conocen de lapidación fue recogido de un informe de Amnistía Internacional, de 1987, referido a una ejecución en Irán: "El camión depositó un gran montón de piedras grandes y pequeñas, y luego dos mujeres vestidas de blanco y con la cabeza tapada por un saco fueron conducidas al lugar(...) La lluvia de piedras que cayó sobre  ellas las dejó convertidas en dos sacos rojos (...). Las mujeres heridas cayeron al suelo, y los guardias revolucionarios las golpearon con una pala para asegurarse de que estaban muertas". En el Código Pebnbal iraní se especifica la forma en la que debe llevarse a cabo la condena. Se establece que las mujeres tendrán que ser enterradas hasta el pecho y describe qué tipo de piedras es preciso utilizar y que no deberán ser "lo suficientemente grandes como para matar a la persona de una o dos pedradas, ni deberán ser tan pequeñas que no puedan calificarse de piedras". Un detalle que representa la confirmación de la voluntad de infligir más sufrimiento a la víctima y de garantizar que la muerte sea lenta. 

Del mismo modo, ¿qué puede justificar a que el presidente de Irán haya ejecutado mediante la horca a homosexuales el año pasado? 

Aproximadamente 4000 homosexuales fueron exterminados en Irán desde 1980. Los iraníes sospechosos de ser homosexuales comunmente afrontan torturas. Dice el presidente "no tenemos homosexuales en nuestro país, no sufrimos de ese fenómeno". Los homosexuales en Irán viven con el miedo constante a la ejecución y a la persecusión y al estigma social asociado con la homosexualidad, definido por algunos como "uno de los actos más pecaminosos conocidos de la humanidad probatorio de instintos pervertidos siendo colapso total de de desvergüenza y deshonor y de extrema podredumbre del carácter y del alma". 

Es entonces que lo más indignante resulta ser el silencio ante tales atropellos. Parecería ser que existe una especie de "elitismo" de atropellos; algunos si se denuncian pero otros no. Esto es lo realmente perverso. ¿Acaso los atropellos y violaciones a los derechos humanos tienen categorías?

NO. Todos deben de ser condenados, deplorados y denunciados por igual. Pero, por desgracia la violación a los derechos humanos es elitista.

Anna Donner Rybak © 2012

lunes, 16 de enero de 2012

Neo-mojigatos, enfermos posmodernos.


Impávida, trémula, leo declaraciones de acérrimos adoradores de la moral y santidad, y entonces, por un momento pienso si es que se ha reinstaurado el tribunal del Santo Oficio y nadie me ha avisado.

Los Neo-mojigatos y la homosexualidad.

Dice la Iglesia que le “duele” el hombre, y que no se lava las manos ante la suerte de lo humano. (¿Por qué no se las lavará, me pregunto?)

Dicen los neo-mojigatos que en estos nuevos tiempos se “promueve la homosexualidad” y se persigue a los que se opongan (por ejemplo, a los cristianos). Dicen también que se pretende implantar un “orden mundial incompatible con el respeto a la ley natural y con la enseñanza y la práctica de la fe cristiana”.

La homosexualidad, para estos párvulos posmodernos, es considerada una ENFERMEDAD.
Mas tales son sus ansias de “salvar” a la humanidad, que dedican sus prestigiosas décadas, lustros, años, meses, semanas, días, horas, minutos, segundos, nanosegundos a la “cura” de tan siniestro mal.
Sostienen que hoy, con los “avances de la ciencia”, todos los hombres pueden encontrar “cura” y “solución”, aunque sea parcial, a sus “enfermedades”.

Sostiene uno de  estos eximios versados:

“Lo primero que quisiera es distinguir entre el homosexualismo y lo que se llama “amaneramiento”, pues son dos cosas distintas. El amaneramiento es una situación de tipo externo (podríamos decir “estético”); es tomar ciertas posturas y tener ciertos modales que pertenecen al sexo opuesto. Este tipo de conducta es generada en la mayoría de los casos por una relación inadecuada con los hermanos y una falta de vigilancia de los padres. Sucede generalmente cuando en la familia hay varios hombres y sólo una mujer o viceversa. En estos casos, el niño juega con sus hermanitas y tiende incluso a vestirse como ellas; a tener los mismos modales, etc. Está comprobado que muy pocos de esos casos terminan en el homosexualismo. Es también común que en algunos hogares en donde el padre siempre quiso tener un hombre y procreó solo mujeres, es muy factible que a alguna de ellas la vista y le proponga continuamente los juegos y actividades de los hombres. En este caso, por el contrario, se ha notado que muchas de ellas terminan en el homosexualismo. Estas personas son las que normalmente llamamos “afeminados” o en las mujeres “machorras”.  Por otro lado tenemos lo que propiamente llamamos homosexualidad la cual designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Con estas palabras, el Catecismo de la Iglesia Católica nos revela que la homosexualidad es en realidad una enfermedad (grave desorden) que puede afectar al hombre o a la mujer inclinándolos a buscar la complementariedad sexual (en todos los sentidos) con una persona del mismo sexo. Desde el punto de vista antropológico se considera una persona sana, a aquella que siente una atracción sexual hacia personas del sexo opuesto. Esto está de acuerdo con la historia de toda la humanidad, de la cual es testigo la misma Sagrada Escritura, cuando dice que Dios creó al hombre y la mujer y les mandó que formaran una sola carne (palabras que orientan a la persona a la unión conyugal, particularmente en un sentido sexual). La conducta opuesta, ha sido considerada siempre, a lo largo de los siglos como una deformación contraria a la misma naturaleza que no entiende de un tercer sexo: o se es hombre o se es mujer. El problema en nuestro tiempo, es que mientras que en otros tiempos, esta deformación en el comportamiento del hombre era rechazada (en el mejor de los casos tolerada) por la sociedad, hoy en día no se ve como un problema o una deformación, sino como una “preferencia sexual” y es aceptada en el orden social. Con ello ha enmascarado el problema, que proviene de un trastorno mental, mediante un “eufemismo”, que acarrea serias implicaciones para el orden moral y social del hombre. Más aún, esta tendencia sexual equivocada, se ha buscado justificar en los términos del amor, el cual, ciertamente no conoce límites, pues, estamos llamados a amarnos todos con un amor que complementa y enriquece. Sin embargo, no debemos olvidar que el amor humano exige, cuando se trata de una pareja, una expresión sexual, la cual se ordena a la procreación y a la complementariedad. En la homosexualidad, no puede existir esta expresión del amor, ya que ninguno de los fines pueden ser alcanzados por una pareja de homosexuales ya que los órganos genitales, con los cuales se expresa esta relación no son, como en el hombre y la mujer, complementarios y necesarios unos de los otros, por lo que en dos personas del mismo género, resulta una depravación. En este sentido el Catecismo de la Iglesia Católica afirma que es por esto que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados, son contrarios a la ley natural, cierran el acto sexual al don de la vida y no proceden de una complementariedad afectiva y sexual verdadera. Por lo que no pueden recibir aprobación en ningún caso. En cuanto al origen de esta enfermedad de características psicológicas, no siempre se llegan a saber exactamente sus causas. Sabemos, por estudios realizados, que sólo del 2 al 4% de los homosexuales tienen un origen específicamente genético que informa a una parte de la persona sobre características propias de un sexo y a otra sobre características del sexo opuesto, creando un desbalance en la persona. Estos casos normalmente no son tratables pues su origen es, somático. Sin embargo, según afirman quienes han estudiado con detenimiento este problema de la conducta, llegan a la conclusión de que efectivamente se trata de una enfermedad que en la mayoría de los casos puede ser tratable y que se pueden obtener en la mayoría resultados bastante aceptables, que permiten que quienes la padecen puedan llevar una vida sexual de acuerdo a su sexo. No podemos, pues, aceptar que la homosexualidad sea una PREFERENCIA SEXUAL, como si se tratara de una ELECCIÓN, ya que los sexos no se escogen: somos hombres o mujeres condición que está radicada en lo más profundo de nuestro SER. Ahora bien, ya habiendo definido que la homosexualidad es una enfermedad de orden Psicológico, la Iglesia reconoce que para quien la padece, ésta representa, para la mayoría, una “auténtica prueba”. Por ello invita a sus hijos y todos los hombres de buena voluntad a que acojan con respeto, compasión y delicadeza, a quienes la padecen, evitando todo signo de discriminación injusta. Es, sin embargo, una obligación de nosotros como sociedad, y más aún para quienes tienen amigos que padecen esta enfermedad, el ayudarlos a sanar; aceptar sin más su estado, como algo normal y natural, es promover en ellos su problema y apartarlos de una posible solución. Más aún, expone al resto de la sociedad al contagio, pues está comprobado que las personas que conviven con aquellas que padecen de trastornos psíquicos como son la esquizofrenia, la paranoia, la psicosis, incluso los depresivos, terminan también enfermas, y a veces de forma más aguda que las primeras. La aceptación abierta de esta enfermedad, hace que la convivencia cotidiana con personas homosexuales vaya predisponiendo, a quienes consideran esto como una preferencia, a mal encaminar su afectividad y en una situación de quiebre emocional (rompimiento con una relación heterosexual, quiebra económica, muerte de un familiar, etc.), acepten participar de la experiencia sexual. Hoy en día, con los avances de la ciencia, todos los hombres pueden encontrar cura y solución, aunque sea parcial, a sus enfermedades. Sin embargo, para ello, es necesario aceptar que se está enfermo. En este caso, se debe aceptar que la homosexualidad no es una preferencia (soy hombre, pero prefiero ser mujer), sino una enfermedad. Por ello la Iglesia invita a todos los que la padecen a tratarse, a visitar a los expertos, para que con la ayuda de la medicina, y en particular de la psicología y la psiquiatría, logren restablecer el equilibrio psicológico y muchas veces hormonal que son la causa de esta penosa enfermedad que priva de la felicidad verdadera a quienes la padecen y a quienes conviven con ellos. Sin embargo, mientras se curan, dado que el desorden es de tipo psico-sexual, esta sexualidad, al igual que en todos los hombres y mujeres, debe ser gobernada y puesta al servicio del amor, ya que de lo contrario terminará por destruir la vida y la relación en toda la sociedad. En otras palabras, todos los hombres y mujeres, sanos o enfermos, deben buscar vivir una vida de castidad, dejando los actos sexuales ordenados a la procreación para el matrimonio. En este sentido es que el catecismo nos dice que estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor, las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.Con estas palabras reconoce la Iglesia que no es una situación fácil de superar y que requerirá de mucho esfuerzo y sacrificio de parte de quien la padece si verdaderamente quiere vivir de acuerdo a la voluntad de Dios y realizar en su vida el proyecto de vida que Dios ha diseñado para cada uno de nosotros.”
Estos eximios versados, enfermos ellos, son un verdadero  cáncer a la sociedad. Tan “memorables máximas” son las que provocan la discriminación, la angustia, la depresión, en definitiva, el cáncer va minando la psiquis de los “enfermos”, y si se enferman, (no solo ellos sino toda la sociedad en su conjunto) es porque en pleno siglo XXI se permite la circulación de estas injurias tan aberrantes como falaces, que además están plagadas de incultura, profanación e ignorancia.

Un libro “salvador”.

Cuando ya todos se “están por cortar las venas”, desesperados por su condición de “anormales” ¡por suerte!, ¡gracias a Dios! aparece “la salvación”. Un ¡libro que cura la homosexualidad! Con respecto a él, el “Señor Libro”, dicen los eximios versados:

"Este libro aborda preguntas (...) acerca de cómo se puede pasar de ser homosexual a ser heterosexual. Son muchísimas las personas homosexuales que dan las gracias por este texto, que sin duda ha iluminado sus vidas. El libro 'Comprender y sanar la homosexualidad', del psicoterapeuta estadounidense Richard Cohen, para quien la homosexualidad es un desorden de atracción y un trastorno de la afectividad. Cohen, que dice haber curado durante los últimos quince años a miles de hombres y mujeres que sentían atracción por personas de su mismo sexo, ha escrito el libro desde su propia experiencia personal, ya que asegura que después de ser homosexual durante decenios ahora ha vuelto a ser heterosexual. Si estamos decididos, contamos con el amor de Dios y el apoyo de otras personas: la curación es posible, Comprender y sanar la homosexualidad arroja luz sobre un asunto que ha estado rodeado de incomprensión durante mucho tiempo. Este texto, que  recoge los testimonios de muchas personas que han logrado realizar esta transición (convertirse de homosexual a heterosexual), resultará iluminador y abrirá un horizonte de esperanza para aquellas personas que han buscado durante mucho tiempo una orientación para comprender y sanar su propia vida o la de alguien cercano.”

Estos mentados ilustrísimos señores no podrían arribar a conclusiones más ignorantes, absurdas y falaces. Pero, disculpémoslos, quizá  Richard Cohen escribió su exiguo libro luego de haber sido abusado por un cura.

Matrimonio igualitario

Nuevamente, debo acudir a los eximios versados:

“No sé si ustedes se han parado a pensarlo: ¿Por qué la Iglesia se opone al  matrimonio gay? A muchos les parece que el hacer posible que se casen dos hombres o dos mujeres es una medida de justicia. Si todos los ciudadanos tienen derecho a contraer matrimonio, ¿por qué no los homosexuales? Si las familias suelen organizarse en torno a dos personas que comparten su vida, ¿por qué esas dos personas han de ser siempre un hombre y una mujer? Si todo matrimonio puede procrear hijos o adoptarlos, ¿por qué privar a las parejas homosexuales de esa posibilidad? Sin embargo, la Iglesia, remontándose a la razón humana, a la Sagrada Escritura y a toda la tradición, sigue insistiendo: el matrimonio es la unión conyugal de un hombre y de una mujer, orientada a la ayuda mutua y a la procreación y educación de los hijos. En esta defensa a ultranza de la institución matrimonial, la Iglesia no gana nada. No obtiene ningún beneficio. No aumenta su poder, ni su influencia, ni tampoco incrementa la cantidad de donativos que pueda recibir. Al contrario, se expone al escarnio público por parte de algunos colectivos muy influyentes y al rechazo de sus posiciones por parte de sectores importantes de población. Si a pesar de este coste, la Iglesia sigue insistiendo en su mensaje, es que algo muy serio está en juego. En efecto, el matrimonio no es una institución meramente  convencional; no es el resultado de un acuerdo o pacto social. Tiene un origen más profundo. Se basa en la voluntad creadora de Dios. Dios une al hombre y a la mujer para que formen una sola carne y puedan transmitir la vida humana: Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra. Es decir, el matrimonio es una institución natural, cuyo autor es, en última instancia, el mismo Dios. Jesucristo, al elevarlo a la dignidad de sacramento, no modifica la esencia del matrimonio; no crea un matrimonio nuevo.”

Pobre Jesús. Si realmente ha resucitado, versados caballeros, tengan la certeza de que morirá fulminado por un paro cardíaco al leer tales deformaciones de sus postulados.

“Lo que está en juego, en este caso como en cualquier otro en el que la Iglesia alza la voz, es el respeto a la dignidad de la persona humana y a la verdad sobre el hombre. El sujeto de derechos es la persona, no una peculiar orientación sexual. El matrimonio no es cualquier cosa; no es cualquier tipo de asociación entre dos personas que se quieren, sino que es la íntima comunidad conyugal de vida y amor abierta a la transmisión de la vida; comunidad conyugal y fecunda que sólo puede establecerse entre hombre y mujer. Por otra parte, no se puede privar a los niños del derecho a tener padre y madre, del derecho a nacer del amor fecundo de un hombre y de una mujer, del derecho a una referencia masculina y femenina en sus años de crecimiento.”

De lo UNICO que no se debe privar a los niños, es de crecer en un hogar donde reciban CONTENCIÓN y AMOR. El resto es puro verso, ¿de qué le sirve a un niño tener una bella pareja de padres perfectos, si puertas adentro de la casa ese niño sufre abandono en el seno de su propia familia? Esto es lo que verdaderamente debería de preocupar y prender un alerta rojo: un niño que crece ABANDONADO en el seno de su familia sustituirá ese VACIO y tratará de evadirse de su muy triste realidad, y es proclive a caer en drogas, alcohol, y otras cosas muy peligrosas para su salud y su psiquis.

Para finalizar, dejo una infame reflexión de estos trastornados:

“El 6 de diciembre pasado, el presidente Barack Obama publicó el memorandum titulado International Initiatives to Advance the Human Rights of Lesbian, Gay, Bisexual, and Transgender Persons, en el que ordena usar los fondos que otorga el gobierno a la ayuda internacional, para promover el estilo de vida de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGTB) en el extranjero. Obama quiere un mundo de homosexuales... y perseguir a quienes se opongan.”

Aborto

Ya hemos sido testigo del alcance de una mezcla explosiva: radicalismo más ignorancia. Por eso, no resultará sorprendente seguir leyendo la postura de los eximios versados acerca de este tema:

"Abortar no es la opción que solucionara tu problema. Si no quieres en tu vida a ese ser que Dios te envió con un propósito, por favor, dalo en adopción y no lo mates. Pero antes piensa  que Dios te envió a alguien que más tarde cuando seas anciana y no puedas valerte por ti misma, ese ser al cual tú piensas abortar es quien te cuidará, te tendera una mano y te querrá más que a nadie en el mundo. Ese ser que tienes en tu vientre también te llorará cuando Dios te llame…Eres muy importante para tu hijo y sean como sean las cosas ahora en tu vida, Dios no se equivoca y todo mejorará. Consideramos que el aborto es un acto inmoral, porque viola los derechos a la vida que posee todo ser humano, desde el momento que es concebido. Estamos convencidos de que el aborto es un asesinato, porque el único que tiene el poder de quitar la vida es Dios. En la búsqueda de las raíces más profundas de la lucha entre la cultura de la vida y la cultura de la muerte es necesario llegar al centro del drama vivido por el hombre contemporáneo: el eclipse del sentido de Dios y del hombre perdiendo el sentido de Dios, se tiende a perder también el sentido del hombre, de su dignidad y de su vida. No es lícito, en estos tiempos, tener una cierta opinión; o decantar las propias ideas en determinada dirección por intuición; y mucho menos por conveniencia personal. Es necesario estudiar, leer, profundizar en el tema. La vida no es un juego o una circunstancia fortuita: ni la de cada uno de nosotros, ni la de esos futuros niños que aún no han visto la luz. Unánimemente, a lo largo de toda la historia, los Padres de la Iglesia, sus Pastores y sus Doctores, han condenado el aborto al que calificaron de homicidio. La tradición de la Iglesia ha sostenido siempre que la vida humana debe ser protegida y favorecida desde su comienzo, como en las diversas etapas de su desarrollo, oponiéndose de esa forma a las costumbres del mundo greco-romano. Para hacer comprender la gravedad del delito abominable del aborto, el primer capítulo de la Encíclica Evangelium Vitae recuerda que, conforme a las Sagradas Escrituras, existen pecados que claman venganza ante la presencia de Dios y entre ellos ha incluido, en primer lugar, el homicidio voluntario. La Iglesia no admite el aborto en caso de violación. Como ya quedó dicho, la Iglesia enseña que la ley natural y la ley divina: excluyen, pues, todo derecho a matar directamente un hombre inocente. Sin desconocer las dificultades que eventualmente podría acarrear un embarazo en estas condiciones, la doctrina católica es categórica: no hay razón alguna que pueda darnos el derecho a disponer de la vida de un ser inocente e indefenso en el seno materno. Esta enseñanza de la Iglesia no ha cambiado y no es cambiable. Si la vida de la madre corriera peligro, no es ésta causa suficiente para permitir el aborto. Es necesario insistir: jamás un católico puede aprobar el aborto. Como ya fue explicado, en este caso el médico deberá intentar poner a resguardo tanto la vida del niño como la de su madre. En el discurso a los participantes del Congreso de la Unión Católica Italiana de Obstetricia, el Papa Pío XII aclaró que ningún hombre, ninguna autoridad humana, ninguna ciencia, ninguna indicación médica, eugenésica, social, económica, moral puede exhibir o dar título jurídico válido a una disposición deliberada directa sobre la vida humana inocente, es decir, a una disposición que persiga su destrucción, sea como fin, o como medio para obtener otro fin que tal vez no sea en sí mismo absolutamente ilícito. Así, por ejemplo, salvar la vida de la madre es un fin muy noble; pero la muerte del no nacido directamente provocada, como medio para este fin, no es lícita. La destrucción directa de la llamada vida sin valor, nacida o por nacer, practicada en gran número en los últimos años, no se puede justificar de modo alguno. Los abortistas mienten a las mujeres haciéndoles creer que todo aborto legal es seguro. La experiencia y las estadísticas muestran una realidad completamente diferente. Las mujeres que a través del aborto buscan la libertad de reproducción deben saber que están comprometiendo o arriesgándose a perder la capacidad de tener hijos.”

Sin comentarios.

Promiscuidad

Este vocablo en boca de los eximios versados, es como la foto de un monstruo horripilante de siete cabezas, es la encarnación mismísima de Satanás, o la madre devenida en bruja de la pobrecita de Blancanieves. Dicen ellos:

“La promiscuidad es el acto de tener relaciones sexuales con varias parejas o grupos sexuales antes o durante el matrimonio, tanto en el reino animal como entre los seres humanos. Promiscua es una persona que normalmente tiene sexo con muchas personas, es degenerada y no le importa acostarse con cualquiera entrometiéndose en prácticas degradantes siempre relacionadas a la materia sexual.”

Nuevamente, sin comentarios.

Preservativo.

Opinan los eximios versados:

“Causan muertes los que mienten creando una falsa seguridad condicionada al uso del preservativo, algo que según sus propios fabricantes falla en una proporción bastante considerable. Pero la culpa, para sectarios como ustedes(*) , no es de quien anima a la promiscuidad con un preservativo susceptible de fallar, sino quien anima a evitar esa promiscuidad y esos actos de riesgo. La iglesia dice que para la prevención se necesita la información adecuada y debida de los valores morales y no se permite cualquier cosa que viole el valor de la sexualidad. La Prevención debe realizarse respetando la dignidad del hombre y su destino trascendente, excluyendo campañas que conlleven modelos de comportamiento que favorezcan la extensión del mal. Hay que informar y educar sin prejuicio de la ética. Hay que iluminar a los jóvenes sobre los valores que están en juego. El mejor remedio frente al VIH-SIDA, que se transmita por relaciones sexuales ilícitas, es la fidelidad matrimonial y la castidad. Las autoridades competentes deben de actuar para tratar de resolver el problema de los enfermos del VIH-SIDA. No deben de implementar campañas de prevención contra el VIH-SIDA que incluyan modelos de comportamiento que favorezcan la expansión del mal; o también dar cierta clase de información que perjudique más que beneficie, respecto a contraer el mal del VIH-SIDA. Uno no puede hablar realmente de sexo seguro llevando a la gente a creer que el uso de condones es la fórmula para evitar el riesgo de HIV, y de esta forma vencer la pandemia de sida. Ante quien no quiera aceptar estos límites a pesar de la seriedad del problema, sería de todos modos obligado recordarle que, respecto al sida, el preservativo no preserva siempre, puesto que hay documentado un importante porcentaje de error (10-15 %). Es bueno que no se olvide. Se podría objetar que la disminución estadística del riesgo bastaría por sí misma para justificar la invitación  a usar el preservativo, sobre todo para los que no son, en todo o en parte, capaces de autocontrol. A ese respecto, sin embargo, se debe observar que, si toda la estrategia de prevención se basa en el uso del preservativo, esto acaba por adquirir entre los individuos y en la psicología de masa la apariencia de una panacea, con efecto ulteriormente liberalizante y, por lo tanto, con la consecuencia de un aumento general de los casos de riesgo y de la población en riesgo. En realidad, el recurso al preservativo como única vía de prevención es inadecuado y en definitiva  falaz. La oposición de la Iglesia al uso del preservativo tiene un carácter moral, debido a que las relaciones sexuales tienen que hacerse dentro del matrimonio y abiertas a la vida, su rechazo a que se utilice el condón de cara a la prevención del sida tiene un carácter añadido: la no completa fiabilidad del método, asociada a una publicidad engañosa. Si el método fuera totalmente fiable, la Iglesia podría decir: lo distribuimos a aquellas personas que no son católicos y que, por lo tanto, no están obligados por nuestros principios éticos. No se opondría, en ese caso, a que en una sociedad plural –donde hay católicos y no católicos-, se hiciera publicidad a favor del uso del preservativo como método para evitar el contagio del sida. Para colmo, el preservativo es presentado ante la opinión pública como sexo seguro, engañando de ese modo a los consumidores del producto e incitándoles a llevar a la práctica todo tipo de relaciones sexuales, sin ningún freno moral; la unión de ambas cosas –la eficacia parcial y la publicidad engañosa- conduce, trágicamente, a una mayor difusión de la epidemia. Irónicamente, son los que están contribuyendo a esto –y haciendo un gran negocio de paso- los que se presentan como los grandes enemigos del sida, mientras que es la Iglesia –que, además, atiende a millones de afectados- la que pasa ante la opinión pública como la principal colaboradora con la difusión de la enfermedad por oponerse al uso del preservativo. Usar el condón es como jugar a la ruleta rusa –poner en la cabeza una pistola cargada con una bala y apretar el gatillo, esperando que aquella no esté en ese momento en el tiro-. Con el agravante de que es como si al que decide jugar a ese juego le hubieran dicho que no había ninguna bala en la recámara.”

Impávida, trémula, leo declaraciones de acérrimos adoradores de la moral y santidad, y entonces, por un momento pienso si es que se ha reinstaurado el tribunal del Santo Oficio y nadie me ha avisado. Pero, no. No hemos vuelto a los tiempos del Santo Oficio. Se trata de un desolador existente, una nueva casta: los “neo mojigatos”. De más está decir que los “enfermos” son ellos.

Anna Donner Rybak © 2012
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